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Xiaomi reunió en Córdoba a un reducido grupo de periodistas en un viaje organizado junto a PHotoESPAÑA para presentar su nueva Xiaomi 17 Series y, en especial, el Xiaomi 17 Ultra, un móvil concebido para medir sus fuerzas allí donde la fotografía se complica: cuando cae la noche.
“Noor significa luz en árabe”, dice el chef Paco Morales en la sala de su triestrellado restaurante, reservada esa tarde para el maridaje fotográfico con el que Xiaomi quiere poner a dialogar alta gastronomía y fotografía. Es, sin duda, una óptima puerta de entrada: al fin y al cabo, la fotografía no deja de ser eso, escritura con luz. Y en Córdoba, donde la claridad se afila en los patios y la noche cae espesa sobre la piedra, el fabricante tecnológico ha venido precisamente a probar hasta dónde llega su nuevo Xiaomi 17 Ultra cuando la luz escasea.
Antes de disfrutar de un menú preparado específicamente para la ocasión, el chef se dirige brevemente a los comensales. “Hoy estoy aquí con un equipo de casi 25 personas para intentar haceros felices”, dice, antes de volver sobre ese “concepto de oscuridad y claridad” que atraviesa Noor.
Xiaomi ha reunido a un grupo reducido de periodistas en una experiencia organizada junto a PHotoESPAÑA para presentar la nueva Xiaomi 17 Series y, en particular, el Xiaomi 17 Ultra, su modelo más ambicioso en fotografía móvil. La jornada está pensada como una demostración en movimiento: primero, entre platos, relatos y claroscuros en Noor; después, en el casco histórico; y, ya de noche, en una visita privada a la Mezquita-Catedral junto al fotógrafo Javier Corso, concebida para poner a prueba el teléfono allí donde más se la juega, en condiciones de baja luz. El cierre llegará después, en la Posada del Potro, entre guitarras y cante; entre rumbas y alegrías. Allí ponemos a prueba las capacidades del Xiaomi 17 Series, con el que se han realizado todas las fotografías que ilustran este reportaje.
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Fotografiar es dibujar con luz… y lo que te facilita este teléfono es que la oscuridad que se genera alrededor de esa luz queda menos sucia, más definida
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Javier Corso. Fotógrafo
Para alegría, la que nos brindó el chef. Porque en Noor no se trataba solo de comer, sino también de mirar antes de probar. Xiaomi lleva tiempo defendiendo la idea del maridaje fotográfico: acompañar un plato con imágenes que no pretenden traducir su sabor —“no se puede interpretar los sabores a través de imágenes”, admite Javier Salas—, pero sí contar de dónde viene, cuál es su paisaje y qué imaginario lo sostiene. Paco Morales lo formula desde la lógica del restaurante: “Es fundamental para nosotros comer con los ojos”, dice, y celebra como “tremendamente innovador” que el comensal pueda “verlo y sentirlo antes de entrar en mi mesa”.
En esta ocasión, el maridaje visual acompaña al plato Karim de Pistacho. Salas construye una serie de tres imágenes que funcionan como una pequeña narración de la tierra: la primera muestra al panadero que deja “el calor de su cama a las 5 de la mañana”; la segunda se detiene en “los cimientos de hace más de 1300 años que marcan el sabor que hoy perdura”; la tercera mira al campo, “testigo de los pasos de los hombres en busca del oro líquido”. No ilustran el plato de forma literal. Más bien intentan rodearlo, explicar su procedencia y su atmósfera. Salas explica que ha intentado reflejar “la construcción, los elementos, las texturas, los colores” que Morales vuelca en ese bocado.
Momentos en imágenes
Diario de viaje
Alta cocina, otra mirada
La jornada arrancó en Noor, el triestrellado de Paco Morales, con un menú diseñado para la ocasión y el maridaje fotográfico con el que Xiaomi quiso unir alta gastronomía y fotografía.
Maridaje visual
Uno de los platos, el Karim de Pistacho, se acompañó de un maridaje visual firmado por Javier Salas: una manera de “comer con los ojos” antes incluso del primer bocado.
La mirada de Corso
Javier Corso, fotógrafo vinculado a PHotoESPAÑA, guió el paseo por Córdoba y la sesión nocturna; durante la experiencia defendió además el móvil como una herramienta discreta, menos invasiva y útil para romper el hielo.
Instantes cotidianos
Jesús Sánchez, con tres estrellas Michelin en su restaurante el Cenador de Amós y aficionado confeso a la fotografía, se sumó a la ruta callejera. En las transcripciones reivindica justo ese tipo de imagen: capturar “instantes de la vida cotidiana”.
Escenario Córdoba
Las calles del casco histórico sirvieron de banco de pruebas para una de las grandes promesas del Xiaomi 17 Ultra: rendir con solvencia cuando la luz escasea y la fotografía nocturna deja de ser sencilla.
Prueba nocturna
La visita privada a la Mezquita-Catedral llevó el teléfono al terreno para el que fue concebida esta experiencia: contrastes difíciles, iluminación mínima y una fotografía nocturna basada, según Xiaomi, en detalle, precisión cromática y rango dinámico ampliado.
Entre guitarra y luz
La jornada se cerró en la Posada del Potro, entre guitarra y cante, con otra prueba útil para cualquier cámara móvil: interiores nocturnos, movimiento y luz cálida.
Un plato contado con imágenes
Javier Salas plantea estas imágenes como una forma de contar de dónde nace el plato: “la construcción, los elementos, las texturas, los colores”, dice. Recrea en ellas la potente estética de Paco Morales y recoge también la huella de Córdoba —su historia, sus calles, el álgebra y la arquitectura— a través de una composición de resonancias andalusíes.
"El panadero deja el calor de su cama a las 5 de la mañana”.
“Los cimientos de hace 1300 años marcan el sabor que hoy perdura”.
“El campo es testigo de los pasos de los hombres en busca del oro líquido”.
Después del almuerzo, la experiencia salió a la calle. Córdoba ofrecía justo lo que Javier Corso venía buscando: rincones donde la luz se cuela entre los edificios, genera volúmenes y obliga a mirar despacio. Vinculado a PHotoESPAÑA y encargado de guiar el recorrido, el fotógrafo resumía su método en una frase tan simple como útil: “fotografiar es dibujar con luz”. A partir de ahí, sus consejos iban en esa dirección: buscar contrastes, huir de la imagen plana, moverse, probar ángulos inesperados y aprovechar las capas de la arquitectura para construir profundidad.
En ese paseo por Córdoba, el móvil no aparecía como una solución menor, sino como una herramienta especialmente apta para la fotografía callejera. Corso lo definía como “la cámara más pequeña de la que dispongo”: ligera, siempre a mano y, sobre todo, menos invasiva que una cámara tradicional. En su trabajo documental, explicaba, le sirve para localizar, hacer primeras tomas e incluso resolver imágenes definitivas. También para algo decisivo en la calle: “romper el hielo”. Un teléfono, decía, se cuela mejor en una conversación, resulta “menos agresivo” y permite fotografiar con más naturalidad.
Ideal para fotografía callejera
La Xiaomi 17 Series trabaja con lentes ópticas Leica UltraPure, pensadas para rendir con fiabilidad en distintas condiciones de luz y para preservar el detalle tanto en escenas brillantes como con poca iluminación; además, el revestimiento multicapa ayuda a reducir reflejos y a dejar pasar una luz más limpia al sensor. En el Xiaomi 17 Ultra, la compañía suma además un sensor principal LOFIC de una pulgada y una cámara Leica de 200 MP con zoom óptico mecánico de 75 a 100 mm. Traducido al paseo de Córdoba y a la sesión nocturna en la Mezquita-Catedral: más margen para resolver bien una escena compleja, más limpieza en las sombras y más versatilidad para pasar del gran espacio arquitectónico al detalle lejano sin desmontar la imagen.
La prueba mayor llegó al caer la noche, en la visita guiada a la Mezquita-Catedral. Allí, entre luces mínimas, sombras profundas y grandes contrastes, la compañía tecnológica planteaba el verdadero examen del Xiaomi 17 Ultra: comprobar su rendimiento en fotografía nocturna. Según la marca, el dispositivo destaca en “captura avanzada de detalle, precisión cromática y un rendimiento superior gracias a sus lentes Leica”, precisamente en condiciones de iluminación escasa. Corso lo llevaba a un terreno más práctico: lo que facilita un teléfono así es que la oscuridad alrededor de la luz “queda menos sucia, más definida”, con menos ruido de color y una imagen más limpia. En un escenario como la Mezquita, esa diferencia se vuelve visible.
No por casualidad Jesús Sánchez, chef del Cenador de Amós, con tres estrellas Michelin, y aficionado confeso a la fotografía, se reconocía más en esa deriva callejera que en la foto puramente gastronómica. “Me apasiona el tipo de fotografía más vinculado a lo que estamos haciendo hoy: fotografía callejera, de recoger instantes de la vida cotidiana”, decía, antes de citar mercados, oficios y escenas mínimas como ese territorio donde mejor respira la cámara.
Quizá por eso el recorrido por Córdoba y la entrada nocturna en la Mezquita-Catedral terminaban de dar sentido a la jornada. Sánchez lo resumía como “una experiencia increíble”: primero Noor; después, “este paseo por la tarde por Córdoba con un guía especial para nosotros”; y, al final, “esa visita privada a la mezquita, saboreando todo el proceso, toda la grandeza, toda esta obra increíble”.
Luego llegó la última parada prevista en la agenda: la velada en la Posada del Potro, sede del Centro Flamenco Fosforito. Después de la cocina, la calle y la piedra en penumbra, el viaje se cerraba entre guitarra y cante, en otro escenario propicio para seguir probando el teléfono en interiores nocturnos, con luz cálida, movimiento y distancia corta. Era una forma lógica de terminar: del plato al paseo, del paseo al monumento, y de ahí a una noche cordobesa donde el Xiaomi 17 Ultra, con su óptica Leica y su apuesta por la baja luminosidad, seguía buscando lo mismo que al principio en Noor: luz, incluso cuando apenas queda.