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El Espacio Natural Doñana se convierte en refugio de nuevos ejemplares de águila imperial y milano real

Un año después de la puesta en marcha del acuerdo de colaboración entre la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía y Fundación Endesa, 15 pollos de águila real y 17 de milano real ya habitan este emblemático espacio protegido, demostrando así el éxito de las acciones realizadas para su conservación.

Olalla Uriarte

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Un año después de la puesta en marcha del acuerdo de colaboración entre la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía y Fundación Endesa, 15 pollos de águila real y 17 de milano real ya habitan este emblemático espacio protegido, demostrando así el éxito de las acciones realizadas para su conservación.

Laura Guillén

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Entre marismas, dunas, lagunas y bosques mediterráneos se extiende el Espacio Natural de Doñana, uno de los enclaves de mayor valor ecológico de Europa y un auténtico refugio para la biodiversidad. En él habitan más de 300 especies de aves, entre las que se encuentran el águila imperial y el milano real, dos rapaces en peligro de extinción. 

“La falta de comida, ante el descenso tan grande de las poblaciones de conejos, el uso de veneno y la persecución directa por parte de los humanos han hecho que estas especies hayan mermado drásticamente en los últimos años”. A lo largo de estos doce meses, este proyecto con Fundación Endesa se ha centrado en varias líneas de actuación para consolidar el futuro de estas aves en peligro

El futuro que nace en los nidos de Doñana

A lo largo de estos doce meses, este proyecto con Fundación Endesa sese ha centrado en varias líneas de actuación para consolidar el futuro de estas aves en peligro de extinción. “La primera es el aporte de alimentación suplementaria, porque es una de las razones principales que está mermando la población, más que nada para poder incrementar la cantidad de pollos durante la reproducción; la segunda es el acondicionamiento de los nidos (los llamados trabajos de ‘nidificación’) y, por último, las acciones necesarias para poder realizar el seguimiento y la monitorización posterior de los pollos de cada especie”, añade Gordo.

Gracias a todas las acciones realizadas, este verano de 2026 se han alcanzado unos datos muy positivos, tal y como afirman desde el equipo conservador. “De águila imperial tenemos 8 nidos activos y 15 pollos y de milano real tenemos 10 nidos y 14 pollos, a los que hay que sumar los 3 pollos que tenemos en el jaulón”. Esta estructura sirve de espacio de crianza temporal para aquellos pollos nacidos en el nido que requieren un cuidado especial. La idea es que todos ellos alcen el vuelo en las próximas semanas y que, ya de adultos, vuelvan al territorio a reproducirse, incrementando así la población de ambas especies.

La monitorización: un elemento clave para su conservación

Cuando los pollos tienen la suficiente edad, la Unidad Vertical de Conservación Ambiental (UVCA) y el personal científico de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) realizan una de las actuaciones clave para la protección tanto del ejemplar como, en el futuro, de la especie. Antes de que lleguen a volar, como afirma Gordo, “se cogen los pollos de los nidos, se bajan y se les hace un chequeo sanitario para confirmar la salud del ejemplar. Posteriormente, se les colocan dos anillas, una metálica y otra de PVC con el número más grande para poder verle con el seguimiento con prismáticos, y se le coloca un pequeño GPS”.

Más allá de facilitar la localización de cada ejemplar, el GPS aporta datos súper importantes para su conservación, como, por ejemplo, saber si el animal está herido, si se ha podido electrocutar o si se ha podido envenenar. Información que puede no solo salvar la vida del ejemplar en sí, sino que también permite al equipo de conservación detectar amenazas comunes, actuar con rapidez, y adoptar las medidas necesarias para reducir los riesgos a los que se enfrentan y favorecer su supervivencia a largo plazo.

La mirada puesta en el futuro

El proyecto, con una duración prevista de cuatro años, continúa avanzando con la vista puesta en nuevos logros para la conservación de estas rapaces, como afirma Marta Tobías, responsable de proyectos de Fundación Endesa. “Pretendemos seguir aumentando el número de pollos de ambas especies y conseguir que vuelen entre 35 y 40 pollos de águila imperial ibérica y alrededor de 40 de milano real durante este periodo, además de continuar con los trabajos de nidificación que se prevén consolidar en 84 nidos”.

Un compromiso de Fundación Endesa con la protección de especies amenazadas, que va de la mano de su propósito de contribuir a una transición energética justa y sostenible y mejorar la vida de las personas y el entorno, que no se limita a Doñana. De hecho, se extiende a otros territorios de gran valor natural, como el Parque Nacional de Aigüestortes (Lleida), donde trabajan en la recuperación de especies como el mochuelo boreal, el urogallo y la perdiz nival. Iniciativas que se suman a la convocatoria de Ayudas a Proyectos de Biodiversidad convocada por la fundación.

Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche: otro punto clave para la protección de la avifauna en la provincia de Huelva

Este espacio es un claro ejemplo de cómo las medidas compensatorias pueden ayudar no solo a paliar los efectos que la mano del hombre haya podido tener en el ecosistema, sino también a reforzar la protección y conservación de la biodiversidad, en este caso de la avifauna y los murciélagos de la zona.

Y es que, aunque a menudo pasan desapercibidos, estos pequeños mamíferos desempeñan un papel fundamental en la naturaleza y son grandes aliados del ser humano. “Son claves para nuestro bienestar, ya que cada noche pueden llegar a consumir una cantidad de mosquitos e insectos perjudiciales equivalente a su propio peso”, destaca Antonio José López, director-conservador del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche.

Aquí habitan cerca de 10 especies distintas de murciélagos que se enfrentean a una amenaza principal: la pérdida de su hábitat, ya sean las oquedades que acaban siendo taponadas o los árboles centenarios que acaban desapareciendo, además del uso de químicos e insecticidas. Debido a ello, “estamos realizando una serie de actuaciones, en colaboración con Fundación Endesa, para mejorar su refugio con la instalación de cajas nidos en los apoyos”, comenta, que utilizan para protegerse e incluso para reproducirse. Estas cajas nido ya han sido instaladas previamente con éxito en otros lugares, como el Parque de Cala. "Allí hemos podido ver cómo estas cajas ya han sido ocupadas por cernícalos e incluso lechuzas".

La importancia de la prevención: torres eléctrica seguras para las aves

Para ver otra de las medidas clave, no hay más que mirar hacia arriba, a la parte superior de las torres eléctricas, las llamadas crucetas. “Lo que hacemos es cambiar la cruceta existente de metal por una nueva cruceta que es intrínsecamente segura para la avifauna, porque está hecha de un polímero aislante, sin necesidad de instalar equipo auxiliar”, comenta Antonio Sánchez, responsable de Redes de Endesa en Huelva. Solo en la provincia de Huelva ya se han instalado 60 de estas innovadoras crucetas, distribuidas entre en el parque natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, el parque natural Marismas del Odiel y en la vega del Río Tinto.

A este proyecto pionero, que sin duda refuerza la protección y la seguridad de todas las aves de la zona, se suman las ya habituales intervenciones de aislamiento y modificación en miles de apoyos y tendidos eléctricos. De hecho “en los últimos dos años hemos adecuado alrededor de 9000 apoyos, lo que requiere un gran esfuerzo de la compañía”, confirma Sánchez, quien asegura que seguirán impulsando nuevas actuaciones con el mismo objetivo: construir un futuro en el que el desarrollo y la conservación avancen juntos.