IMPULSO COMÚN
un proyecto con
La veterinaria que viaja de pueblo en pueblo para que ningún animal se quede sin atención
IMPULSO COMÚN — Tierra de Oportunidades
Teresa Etxarri creció en Mezkiritz (Navarra) rodeada de naturaleza y animales. Allí entendió pronto que, en muchos pueblos, la distancia también condiciona el acceso a servicios básicos.
GureVet
Teresa Etxarri creció en Mezkiritz (Navarra) rodeada de naturaleza y animales. Allí entendió pronto que, en muchos pueblos, la distancia también condiciona el acceso a servicios básicos.
“Nació de algo muy simple: dar respuesta a lo que estaba pasando delante de mí. Había vecinos que me pedían ayuda con sus perros y sus gatos y sabía que, si no iba yo, muchas veces esos animales no iban a recibir atención”Teresa Etxarri, fundadora de GureVet
Teresa Etxarri
Hay profesiones que se ejercen desde una oficina, o una consulta, y otras que obligan a ponerse en camino. Teresa decidió que la suya sería de las segundas. Durante toda su vida, Teresa ha estado rodeada de naturaleza, de animales y de una forma de vivir en la que todo queda un poco más lejos, pero también importa un poco más. Desde Mezkiritz, en Navarra, fue viendo una realidad cotidiana: en muchos pueblos, cuando un perro o un gato necesita atención veterinaria, el problema no siempre es la urgencia, sino la distancia.
De esa observación nace GureVet, un servicio veterinario a domicilio pensado para acercar consultas, pruebas diagnósticas e incluso pequeñas intervenciones a las familias del entorno rural. La idea partía de algo muy concreto: muchos vecinos recurrían a ella porque sabían que, si Teresa no se desplazaba, esos animales podrían acabar quedándose sin la atención que tanto necesitaban.
En un territorio donde muchos servicios llegan sobre ruedas, del panadero al pescadero, la atención veterinaria también podía hacerlo. Con esa idea en mente, fue como acabó convirtiendo una necesidad cotidiana en un proyecto.
“Quería montar un proyecto para cuidar a los animales de compañía y facilitar la vida de quienes viven en el mundo rural”
Teresa Etxarri – fundadora de GureVet
Hoy los animales ya no ocupan el lugar que tenían hace décadas: forman parte de la familia. Pero en el medio rural, llevarlos a una clínica puede implicar horas de coche, estrés para el animal y consultas que se aplazan más de lo aconsejable.
Ahí es donde GureVet encuentra su sentido. El servicio acerca consultas, diagnóstico y seguimiento a familias que, de otro modo, lo tendrían mucho más difícil. Y al hacerlo, no solo mejora la atención veterinaria, sino que también refuerza la vida cotidiana en el territorio.
Proyectos así no solo cuidan a los animales, sino también el presente y el futuro del entorno rural.
No hay dos días iguales en GureVet. Cada jornada depende de las rutas, de las urgencias y de lo que necesite cada animal en cada momento. Esa flexibilidad forma parte del servicio, pero también de una manera de trabajar en la que la cercanía no es un valor añadido, sino el punto de partida. Cada visita obliga a adaptarse, a observar el entorno y a entender que, detrás de cada consulta, hay una historia distinta y una forma particular de vivir el cuidado animal en el medio rural.
Con el tiempo, Teresa ha construido algo más que una cartera de clientes: ha creado una red de confianza. En los pueblos, esa relación cercana se convierte muchas veces en la mejor prueba de que el proyecto responde a una necesidad real. El boca a boca, la continuidad en la atención y el trato directo han hecho que GureVet se perciba no solo como un servicio útil, sino como una presencia cercana en la vida cotidiana de muchas familias.
GureVet no apareció de un día para otro. Antes de convertirse en un servicio en marcha por los pueblos de Navarra, el proyecto tuvo que atravesar el terreno menos visible del emprendimiento: la burocracia, las decisiones difíciles y la tarea de convertir una necesidad real en una estructura viable. En ese proceso, Teresa encontró un apoyo decisivo en Tierra de Oportunidades, el programa de CaixaBank enfocado en fomentar la creación de empleo, impulsar el emprendimiento rural y fijar población en áreas despobladas, al que llegó de la mano de CEDERNA, el Centro de Desarrollo Rural de Navarra.
Ese acompañamiento sirvió para dar orden a lo que ya existía como intuición, experiencia y vocación, pero también para ganar algo más valioso: una mirada más clara sobre el recorrido posible del proyecto. No se trataba solo de hacerlo crecer, sino de entender cómo crecer sin romper el vínculo con el paisaje, con las familias, con el entorno que había dado sentido a GureVet desde el principio.
También por eso, cuando Teresa imagina el futuro, lo hace desde una ambición muy concreta: ampliar el equipo, reforzar la cobertura y, con el tiempo, tejer una red de furgonetas veterinarias capaz de llegar más lejos dentro de Navarra. Un crecimiento que no busca cambiar la naturaleza del proyecto, sino ampliar su alcance sin alterar su esencia.
En esa idea de futuro está la convicción de fondo de que crecer no tiene por qué significar desarraigarse. A veces, al contrario, consiste en encontrar la forma de permanecer. Y en el caso de GureVet, esa permanencia se mide en cercanía, en confianza y en la voluntad de seguir siendo parte activa de la vida rural que motivó el proyecto desde el primer día.
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